ÁLAMO, VER.— Pepe Arenas cambió la camiseta del PRI por la de Morena, pero su llegada a la alcaldía no significó romper con todos los actores de la política tradicional.
En su proyecto también confluyeron personajes identificados con el priismo, como Francisco “Chico” Ríos y los hermanos Bustillos, además de panistas como Roberto Cortez, según los señalamientos políticos que ahora rodean su administración.
El contraste resulta incómodo para quien llegó con la bandera de la transformación y los principios de no robar, no mentir y no traicionar.
Y ahora, a esos cuestionamientos se suma la versión de que pretende posicionar a su hermano Rubén Arenas como candidato a una diputación federal, una posible maniobra que reaviva el debate sobre el nepotismo y la concentración del poder familiar.
El señalamiento sobre Rubén ya es publico aunque la candidatura no debe darse por confirmada. pues la presidenta Claudia Sheimbaum ha sido una firme imoulsora de una Ley contra el nepotismo, pero esta entrara wn vigor hasta 2030.
¿Cambio de partido o cambio de conveniencias?
La pregunta queda sobre la mesa: ¿Pepe Arenas rompió realmente con las viejas prácticas del PRI o simplemente reunió bajo las siglas de Morena a personajes de distintas filiaciones para construir su propio grupo de poder?
Porque la transformación no se mide por el color de la camiseta, sino por la congruencia entre el discuo y los hechos.